Hola, yo.
O tú
O nosotras.
Has recibido la carta de admisión de la universidad… La has leído tres veces, quizá más, porque no terminas de creerte que sea de verdad. Sí, te han admitido. Es real. Vas a poder cumplir ese sueño por el que tanto hemos luchado. Ese sueño que parecía lejano, pero que con esa carta empieza a tomar forma.
Corre. Haz la matrícula. Tu sueño te espera.
Pero antes, déjame decirte un par de cosas.
| Imagen creada con Chatgpt |
Hoy, cuatro años después puedo decirte algo que te va a parecer imposible y surrealista: vamos a tener la oportunidad de cambiarnos al turno de mañana durante el resto de la carrera…y spoiler, decidimos quedarnos en el de tarde. Voluntariamente. Si, lo sé, ahora mismo no me crees, pero te aseguro que no lo cambiaríamos por nada.
Ese primer día sonreirás a todo el mundo que te saluda, pero por dentro estarás llena de miedo. Miedo a no ser suficiente. A equivocarte. A lo desconocido. Hoy solo quiero abrazarte y decirte que confíes en ti. Que te permitas también equivocarte, aun así, estarás haciéndolo bien. La universidad te va a dar muchas cosas buenas, aunque malas también, no te voy a engañar. Vas a llorar más de lo que imaginas. De frustración, de impotencia y de la sensación de no entender nada de estadística, medición o conocimiento. Pero también vas a llorar de alegría, cada vez que recibas una buena nota en las asignaturas que más te gustan, o un aprobado en aquellas que te parecía imposible aprobar.
Te conozco. Hay otra cosa que sé que te asusta: encajar. Conectar con la gente. Sabes que entras siendo un par de años más mayor que el resto y te da miedo no hacer amigos. Por eso necesito decirte algo importante.
Hay otras dos chicas nuevas como tú. Una de ellas, tiene el pelo rizado y es muy sociable, vas a reconocerla rápido (sí, tú, Livi), va acompañada de otra chica, que sonríe pero parece más tímida, lo primero que vas a pensar es en lo mucho que te identificas con ella (sí, tú, Luci). Te adelanto, la del pelo rizado te va a proponer hacer un grupo las tres para las prácticas de estadística, di que sí. Es extremadamente importante que lo hagas, cuatro años después, el 18 de diciembre de 2025, vas a salir con ellas por la puerta de la universidad en vuestro último día de clase. Igual que habéis hecho durante cuatro años desde aquel primer día. Como adelanto te diré que vuestros nombres estarán siempre juntos en todos los trabajos de la carrera, pero sobre todo, en una etapa que os unirá para siempre.
No quiero olvidarme de mencionar a cada uno de tus compañeros. Cada uno a su manera va a ser importante. Con ellos compartirás horas infinitas, dudas, nervios antes de los exámenes y alivio después, a lo largo de estos cuatro años. Pero hoy quiero hacer una mención especial.
Gracias, Gema, Lucía y Damaris.
Ella aún no lo sabe, no se imagina que va a acabar siendo amiga de la chica pelirroja que conoció el primer día, y de las dos chicas que se sientan juntas en clase y admira por lo mucho que saben. Hoy puedo decir que este camino no habría sido el mismo sin vosotras. Gracias por cada risa compartida, por cada trabajo sacado adelante dando lo mejor de nosotras, por hacer más ligero lo difícil. Siempre tendréis un hueco especial en mi corazón.
Y a ti, Susana, ella aún no te conoce porque vas a entrar más tarde a la carrera, pero no se hace una idea de lo importante que vas a ser estos años. Hoy puedo decir que aunque no hablemos todos los días, siempre estás. Te preocupas por mí, me cuidas y me aconsejas. Siempre dices que tú aprendes mucho de mí, pero no te imaginas lo muchísimo que yo aprendo cada día de ti. Gracias por tu cariño. No sabes cuánto lo valoro.
Así que a ti, pequeña, que estás empezando esta aventura: respira, confía y camina.
Te escribo con lágrimas en los ojos solo para recordarte que no necesitas correr, este camino merece ser vivido despacio. Si pudieras verme ahora, o mejor dicho, vernos, tranquilas y orgullosas, entenderías que enfrentarte a todos esos miedos merece la pena.
PD: Incluyo la foto del final como una pequeña revelación de lo bien acompañada que vas a estar, aunque ahora todavía no lo sepas.
Gracias por no rendirte; hemos aprendido que del miedo no se huye, sino que se avanza con él
Con cariño,
Tu yo de cuatro años después.
Madre mía... Por mucho que te lo diga, jamás llegarás a saber lo orgullosa que estoy de ti. Desde el momento en que te pusieron en mis brazos, empecé a aprender contigo y de ti (a día de hoy sigo aprendiendo). Siempre has llenado cada segundo de mi vida. Me costó muchísimo soltarte de la mano, pero para que aprendieras a ser la mujer que eres hoy, tenía que hacerlo y no pude elegir mejor...Te has convertido en una mujer valiente que lucha por lo que quiere hasta que lo consigue (sé que piensas que lo heredaste de mí y quizás tengas razón 😉) pero nadie te va a regalar nada, como ya has podido comprobar, por eso hoy, desde el amor más profundo, te animo para que sigas persiguiendo tus sueños!!! ¡¡¡Sé que hay dos estrellas en el cielo que te guían y te protegen!!! ¡¡¡Carpe diem!!! TQM!!! ¡¡¡Más que a mi vida!!! ¡¡¡Hasta el infinito y más allá!!!
ResponderEliminar