Dicen que la curiosidad es la chispa que enciende grandes historias, si has llegado hasta aquí, quizás quieras descubrir la mía, vamos a abrir un pequeño capítulo sobre mi...
El 7 de julio del 2002, la ciudad de Madrid fue el escenario de mis primeras horas de vida. Sin embargo, las raíces familiares pronto nos llevaron a mi familia y a mí hacía la sierra de la comunidad, donde la vida es menos ruidosa y se mueve con menos urgencia, ahí es donde está lo que considero mi verdadero hogar.
¿Cuándo supe que quería ser pedagoga?
Desde siempre he tenido claro que quería trabajar en algo que me permitiera ayudar a los demás. No era solo un deseo, sino una convicción que me ha acompañado a lo largo de mi vida, desde pequeña. Sin embargo, durante la ESO, hubo momentos y personas que me hicieron dudar, diciéndome que tal vez ese no era mi camino.
A pesar de esas palabras, seguí intentándolo, no iba a ser fácil pero las ganas de luchar por mi sueño eran mucho más fuertes que el miedo. Al terminar Bachillerato, decidí comenzar el Grado Superior de Integración Social, donde todo cobró sentido, desde ese momento cada clase y experiencia me recordaban porque había elegido ese camino.
Aprendí que ayudar a los demás no solo era mi vocación, sino algo que daba sentido a mi vida, que me hacía ilusión y me motiva a seguir formándome. Me animó a seguir, a creer más en mi misma y no soltar el sueño que tanto había perseguido. A día de hoy sigo caminando con la misma ilusión, convencida de que a pesar de las dudas ajenas o los tropiezos del camino, cuando se lucha por lo que de verdad uno quiere, ningún sueño es demasiado grande.
Mi trayectoria en la pedagogía
Hace casi cuatro años comenzó mi viaje por la Pedagogía. En aquel momento, el punto de partida estaba lleno de caminos no señalizados y la sensación de estar en un lugar totalmente en blanco. No había ninguna certeza, solo un mapa en blanco que poco a poco, se iría dibujando y cogiendo color.
A lo largo de la carrera he ido descubriendo que lo que realmente me llena es trabajar con los más pequeños, especialmente dentro del ámbito de la atención temprana. Este campo, desde la mirada pedagógica, se centra en acompañar a niños y niñas en sus primeros años de vida para favorecer su desarrollo integral y prevenir o detectar precozmente dificultades en cualquier área del desarrollo infantil. Lo más fascinante es que cada pequeño logro, por mínimo que parezca, se convierte en un gran paso hacia su total autonomía.
Hoy, mirando hacia atrás, me doy cuenta de que cada duda se convirtió en una oportunidad de descubrir cada nueva materia, nuevas puertas hacia diferentes formas de pensar, experiencias que como espejos nos enseñan no solo sobre pedagogía, sino sobre quién queremos llegar a ser dentro de ella. La aventura continúa, porque la pedagogía no es el destino, sin un viaje continuo.
Como diría una de las pioneras en el reconocimiento de la importancia de los primeros años de vida en el desarrollo humano:
“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle” María Montessori

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