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Cuando observamos a niños y niñas jugar, estamos viendo mucho más que entretenimiento, el juego su manera natural de aprender, de comprender el mundo, poner a prueba sus ideas y construir su pensamiento. En Atención Temprana, el juego tiene un especial valor, es considerado una herramienta esencial para el desarrollo cognitivo, emocional y social, pero no todos los juguetes favorecen el mismo tipo de aprendizaje.
Podemos hablar de dos grandes tipos de juguetes: los cerrados o estructurados y los abiertos o no estructurados.
Los juguetes cerrados o estructurados tienen un propósito claro, una forma específica de usarse y un resultado previsto. por ejemplo, un puzzle solo puede completarse de una forma, un coche teledirigido solo se mueve con un mando y un muñeco parlante siempre responde con las mismas interacciones.
Estos juguetes pueden ser útiles para trabajar la lógica, la coordinación o la memoria, pero dejan poco espacio para la creatividad y la exploración personal. los niños y niñas se convierten en espectadores del juguete más que en creadores
Los juguetes abiertos o no estructurados, en cambio, no tienen instrucciones. Pueden ser bloques de madera, piezas sueltas, telas, utensilios diversos, o materiales naturales. con ellos, pueden crear algo distinto: Torres, castillos, casas, personas, o un universo imaginario.
Estos juguetes permiten que ellos tomen el control del juego y se conviertan en protagonistas. les dan la oportunidad de explorar, experimentar, equivocarse, buscar soluciones y desarrollar su pensamiento divergente: que es la capacidad de encontrar muchas respuestas posibles a una misma situación.
Imagen de creación propia con Canva
🌈Juguetes abiertos o no estructurados: aliados del pensamiento creativo
Vivimos en una época en la que el mercado ofrece infinitas opciones, muchas de ellas con luces, sonidos y funciones predefinidas. Sin embargo, los juguetes más sencillos suelen ser los que más estimulan la mente, aquellos que no dictan qué hacer ni cómo hacerlo, sino que invitan a imaginar, experimentar y transformar, son los que se convierten en los verdaderos aliados del pensamiento creativo.
A través del juego libre con materiales abiertos o no estructurados, los niños y niñas ejercitan la capacidad de pensar de manera flexible, de generar nuevas ideas y de buscar distintas soluciones ante un mismo desafío. Según Vigotsky, la creatividad surge cuando los niños y niñas combinan elementos de su experiencia para crear algo nuevo, y el juego es precisamente el escenario donde esto ocurre de manera natural.
| Imagen de creación propia con Canva |
Como decía Piaget “el juego es el trabajo del niño”, y es precisamente en ese juego libre y creativo donde se consolidan las bases de la inteligencia y la autonomía.
👆🏻Criterios para elegir materiales de juego según la etapa
Elegir juguetes adecuados no depende tanto de la edad, sino del momento evolutivo y los intereses que tengan los niños y niñas. sin embargo, hay orientaciones generales que pueden ser útiles:
De los 0 a los 2 años. Los materiales deben poder explorarse con los sentidos. texturas, sonidos suaves, colores contrastantes, y objetos que puedan agarrarse, golpear, apilar o tratar de encajarlos y sacarlos. En esta etapa, descubren el mundo a través de la manipulación y la repetición, los juguetes deben responder a su curiosidad natural y promover la coordinación ojo-mano.
De los 2 a los 4 años. Los materiales deben invitar a la experimentación simbólica y la construcción. Bloques, piezas grandes, muñecos, tela o cajas que puedan transformarse. Aquí comienza el juego de “ hacer como sí”, los objetos simples se convierten en todo lo que la imaginación desee, permitiendo el desarrollo de habilidades sociales, lingüísticas y emocionales fundamentalmente.
De los 4 años en adelante. Los materiales deben desafiar el pensamiento y promover la resolución de problemas. Piezas de construcción más complejas, materiales artísticos, juegos que se puedan iniciar y modificar libremente. A esta edad, disfrutan de planificar, inventar y enfrentarse a pequeños retos.
Más allá de la edad, lo importante es que los materiales sean seguros, accesibles y adaptables, y que ofrecen múltiples posibilidades de acción. cuando un juguete puede ser usado en muchas formas, estimula la creatividad, favorece la autonomía y refuerza la confianza en las propias capacidades.
✨Menos juguetes, más experiencia
A menudo creemos que ofrecer más juguetes es ofrecer más oportunidades de juego. Sin embargo, ocurre lo contrario: el exceso de estímulos puede saturar y dispersar la atención.
Cuando hay demasiados juguetes disponibles, los niños y niñas tienden a pasar rápidamente de uno a otro sin profundizar en la exploración. En cambio, cuando el entorno se simplifica, el juego se vuelve más intenso, profundo, creativo y prolongado.
Ofrecer menos juguetes pero más experiencias implica crear un espacio de calma donde puedan concentrarse, probar, equivocarse y volverlo a intentar. Significa también ofrecer tiempo sin prisas, un entorno seguro y materiales que despierten la curiosidad.
Unas cuantas piezas pueden convertirse en una comida imaginaria, unas telas en capas o refugios; una caja grande en una casa, un barco o una montaña. No se trata de tener más, sino de dar valor a lo que se tiene, para cultivar la capacidad de imaginar y transformar.
🫂El papel del adulto como acompañante y guía
El adulto cumple un papel fundamental en el juego, pero no como director, sino como acompañante y guía atento.
Acompañar y guiar no significa decir que hacer, sino observar, escuchar y ofrecer apoyo cuando es necesario. Cuando un adulto interviene constantemente o corrige, los niños y niñas pierden la oportunidad de experimentar por sí mismos. En cambio, cuando se les permite decidir, planificar y transformar, se refuerza su confianza y su capacidad para resolver problemas.
El adulto debe acompañar y guiar creando un ambiente estimulante y seguro, ofreciendo materiales adecuados y mostrando un interés por aquello que los niños y niñas hacen. Por ejemplo, sugerirles que nos cuenten lo que están construyendo o preguntarles cómo se les ocurrió una determinada idea, invitan a que los niños y niñas reflexionen sobre su juego sin necesidad de dirigirlo.
El acompañamiento respetuoso y el guiar desde la distancia convierten a los adultos en testigos y facilitadores del proceso creativo, fomentando la autonomía y la autoeficacia infantil de sus hijos e hijas.
Me ha gustado mucho la entrada .Explica de forma muy clara la importancia del juego y el valor de los juguetes abiertos para fomentar la creatividad, la autonomía y el pensamiento divergente. Además, me parece muy acertada la reflexión sobre el papel del adulto como acompañante y la idea de “menos juguetes, más experiencias”. Muy interesante y útil para esta época de navidad y regalos.
ResponderEliminarSoy Alba por cierto
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